Pues como ya saben, soy una aficionada al tenis, y cuando hay Grand Slams, me lamento tanto tener que ir a clases o trabajar, pero bueno, la vida sigue. El día de ayer por fortuna pude ver uno de los partidos que más había esperado y que el clima había postergado, afortunadamente para mí, y por eso fue programado hasta el sábado por la tarde, que fue el partido entre Serena Williams y Kim Clijsters.
Después de la eliminación de Safina, mi favorita, aunque la verdad ya lo estoy dudando mucho al verla fuera de forma, lenta y sin ganas de arriesgar, además de la eliminación de otras favoritas como Kuznetsova, Sharapova, Dementieva, Ivanovic, Jankovic y la misma Venus Williams, sólo me quedó una esperanza, y se llamaba Kim Clijsters, ¿por qué Kim si entro a través de un Wilcard? Por la simple razón de que un día fue la número 1, ya ha ganado el US Open y además, es una de las jugadoras más talentosas de la última época, la única que resbala igual en clay como en hard court y tienen la actitud de luchar punto por punto, sin importar qué pasa con el rival, el público o el marcador.
Pues ayer Kim le mostró a Serena que tiene a alguien por quien preocuparse además de su hermana, con puntos que rayaban en la fantasía, cruzados, rectos besando las líneas, aproximándose a la red, profundos, moviendo a Serena como nadie la había movido. Kim ganó el primer set 6 – 4 y había dejado a Serena herida, desesperada, el reflejo más claro de esto fue el tremendo golpe que le dio Serena a su raqueta hasta romperla, lo que le valió un Warning.
El segundo set empezó con imprecisiones y fantásticos puntos como el primero, más por el lado de Kim que de Serena, que aún así sorprendió con un par de puntos que se mostraban más espectaculares por los gruñidos que pegaba Serena como diciendo a Kim “Aquí estoy”, mientras que Kim seguía con su estrategia de no emitir ni una emoción, ni un “Vamos”, ni siquiera una sonrisa o un lamento, nada, seguía con una concentración que se hacía presente en sus puntos paralelos, cruzados, con slice, le pegó de todas las maneras posibles a la pelota.
Al final, Kim se mostraba como la más fuerte, tenía a Serena contra las cuerdas, el marcador iba 5 – 6 y Serena venía al saque, cuando Kim se colocó 15 – 30, estaba a dos puntos del match point y Serena parecía que quería hacerle las cosas más fácil: primer saque, a la red, segundo saque entra, pero de pronto desde el fondo de la cancha se escucha “Foot fault”, esto significaba que el marcador ahora era 15 – 40, Kim sólo tenía que hacer el punto que cerrara el trato para la obra maestra que había construido en la cual opacó totalmente a una Williams que nunca pareció cómoda en la cancha, sin embargo, Serena perdió el control y fue a agredir directamente a la juez de línea, lo que llevó a la juez de silla a llamarla, se había acabado, Serena había insultado a la juez de línea y las autoridades del torneo habían entrado a la cancha, Serena se aproximó preguntando: ¿Les dijo que le dije que quería matara? ¿De verdad?”, después se desmintió esto, la propia Serena lo desmintió en la conferencia de prensa posterior. Acto seguido, Serena caminó hacia Kim, que concentrada aún en el último punto, no sabía que sucedía, se escucha un “Felicidades” de Serena y un “¿qué pasó?” por parte de Kim, Serena sólo pudo decir “Está bien bebé, tu ganaste”, Kim siente que no era la forma, se puede ver en su cara insatisfecha, estaba a punto de ganarlo ella sola, de meter ese último punto y eliminar a las dos Williams en el mismo torneo y de forma consecutiva, pero la descalificación de Williams lo había terminado todo minutos antes.
Es una pena y ya no sé si pensar mal de Serena, las Williams cuando pierden siempre tienen una excusa, la rodilla, el hombro, el juez, nunca son ellas como algún día enojada dijo Hingis tras la final del US Open en la que perdió contra Serena, que a pesar de que ayer reconoció la superioridad de Kim, no le dio el beneficio de acabar por ella sola, lo cual es totalmente injusto para una deportista de tanta clase, educación y talento como Clijsters, lo que terminó opacando su dominio total y que hará que se recuerde este partido como el partido en el que eliminaron a Serena por descalificación, lo cual es más aún injusto si fue una maña más empleada por Williams. Mi única esperanza es que Clijsters hoy tome la corona del US Open, tal vez eso borré un poco la situación por la que llegó al trono, porque al final, la historia no recuerda a los perdedores, sólo a los ganadores, y Kim, tiene todo para escribir historia.